Los males de los cubanos…

Los cambios de la política de Estados Unidos hacia Cuba se veían venir, dos factores contribuían, el presidente Barack Obama en carrera en busca de un legado y el “comportamiento” de los cubanos llegados posteriores a 1994, más interesados en mejorar su economía que vivir en libertad. Chispa y combustible para un incendio, echando a un lado la realidad y obviando la historia.
Los males de los cubanos no están determinados por la política exterior de Estados Unidos y sus relaciones con Cuba, sino por la política interior del régimen al mando por 56 años. La falta de libertad, respeto a los derechos y carencias materiales, son consecuencias de una dictadura. La implantación del sistema económico comunista, fracasado en todos sitios, ha significado un retroceso de más de un siglo.
La mal llamada revolución ha borrado la historia, se ha re escrito según sus intereses. La educación que se imparte distorsiona y excluye hechos; en 1968, conmemoración del centenario del Grito de Yara, Fidel Castro arremetió contra Carlos Manuel de Céspedes, el Padre la Patria. Cuestiono su patriotismo e integridad. En los diarios de la época están las expresiones y declaraciones del tirano.
La propaganda del régimen se ha encargado por cinco décadas de machacar, que Estados Unidos y el embargo son las causas de los problemas en Cuba, el resultado del “come coco” esta encima de la mesa. Cuándo los cubanos emigran y viven en libertad, pueden expresarse como les venga en ganas, sin embargo, no pueden dejar de repetir el cántico inoculado. Creen que si los americanos levantan el embargo todos los males tienen solución, como si un cáncer se curara con una aspirina.
La administración Obama se lanzo al restablecimiento de las relaciones diplomáticas con la tiranía, sin importar hechos y realidades en una loca carrera contra el reloj. Para restablecer relaciones necesitan sacar a Cuba de la lista de países que apoyan el terrorismo, una exigencia de Castro. Limpiar la imagen del tirano y llegar a la Cumbre de Panamá con un “pastel” de regalo.
Las autoridades norteamericanas recurren a la estrategia de evaluar los últimos seis meses, para determinar el comportamiento de Cuba en apoyo al terrorismo. La jugada permite excluir el sonado caso del barco norcoreano, apresado en Panamá en julio, 2013, cargado de misiles y aviones para Corea del Norte.
Al respecto el portavoz del Departamento de Estado, Patrick Ventrell expreso: “Estados Unidos apoya fuertemente la decisión soberana de Panamá de inspeccionar la nave de bandera norcoreana”, “saluda las acciones que el gobierno de Panamá ha emprendido en este caso”. A continuación afirmó “Cualquier país que estuviese exportando armas o material relacionado con armas a Corea del Norte estaría incurriendo en una violación”, “Si efectivamente hubiese un cargamento de armas a bordo de esta embarcación, violaría las resoluciones 1718, 1874 y 2094 del Consejo de Seguridad” de la ONU.
La administración “olvida” el incidente, pero el “perro huevero” repite sus andanzas y nuevamente está involucrado en el caso del barco chino Dan Dan Xia, apresado en Colombia a inicios de marzo del presente 2015. La administración Obama mira en otra dirección, no se pronuncia, se aferra a continuar el acercamiento sin que nada importe. El fin justifica los medios.
Continuando los juegos malabares populistas, emitió una orden ejecutiva de sanción a personeros venezolanos, también expresa que Venezuela es una amenaza para los Estados Unidos. Versión del lenguaje de las “líneas rojas”, que todos se cargan sin consecuencias. Cuba responde, da “apoyo incondicional” a Venezuela, tras calificar de “arbitraria y agresiva” la orden de Estados Unidos, al declarar la “emergencia nacional” ante el “riesgo extraordinario” que supone la situación venezolana para la seguridad del país.
El tirano saurio salta al ruedo, confirmando que esta al mando y escribe: “Querido Nicolás Maduro, presidente de la República Bolivariana de Venezuela: Te felicito por tu brillante y valiente discurso frente a los brutales planes del Gobierno de Estados Unidos”, “Tus palabras pasarán a la historia como prueba de que la Humanidad puede y debe conocer la verdad”. En Washington silencio, Cuba esta en dominio de la situación y toma ventajas.
Difícil aceptar como validas las intenciones de la administración estadounidense hacia Venezuela, premian a Castro y sancionan al títere de Maduro. Hablan de rabia y olvidan al perro. ¿Quién está detrás y son el real poder en Venezuela?… Cuba, los Castro.
El populismo unido al servilismo a los intereses establece dos caras, dos políticas, la dualidad en su máxima expresión. Buscan justificar la eliminación del embargo económico a Cuba por inoperante, mientras imponen “sanciones económicas” a Venezuela que no sirven para nada.
¿Quién se cree el cuento? Ni el propio presidente se lo cree. El camino es similar al que en 1960 emprendió el presidente Kennedy, un viaje sin rumbos y continuidad. Obama con apego a su egocentrismo toma el bastón del senderismo, se lanza a caminar sin rumbo, solo interesado en hechos con los que se le recuerde, su legado.
No está equivocado en lo que busca, lo contrario; echemos un vistazo en que se recuerdan los últimos presidentes de Estados Unidos:
Franklin D Roosevelt por la II Guerra Mundial. Truman por las bombas atómicas (Hiroshima y Nagasaki) y la guerra de Corea. Eisenhower pasa inadvertido. A Kennedy por su muerte.
Lyndon Johnson por la guerra de Viet Nam. Nixon por el escándalo de Watergate y Carter por el Premio Nobel de la Paz. Ronald Reagan por mejorar la economía. Bush padre por la caída del muro de Berlín. Clinton por la pujanza de la economía y a Bush hijo por las guerras de Afganistán e Irak.
La “historia” des memoriza hechos que marcaron la presidencia de cada uno de ellos. En Roosevelt, el desacierto en el asalto y toma de Berlín, que propicio que los rusos obtuvieran la bomba atómica con el conocido ulterior resultado. Kennedy, la traición de Bahía de Cochinos y la crisis de los misiles en Cuba. No recibe crédito Johnson por el Medicare y Medicaid, la ley del voto para los afroamericanos y leyes de inmigración. A Nixon se le niega el cambiar el rumbo en la guerra fría, el retiro de las tropas en Viet Nam y la política del “ping pong” que termino con el aislamiento de China, un desafió a la antigua URSS.
Se “olvida” el pésimo desempeño de Carter en política internacional, propiciar la caída de Mohammad Reza Pahlavi Sha de Persia y la llegada de los ayatolas al poder en Irán. El asalto de la embajada de Estados Unidos en Teherán y la toma del personal estadounidense como rehenes por radicales islámicos. La entrega de Nicaragua al comunismo y la crisis del Mariel.
A Reagan se le niega el cambio radical en la política de descrédito de los Estados Unidos por los fracasos de Carter. La eliminación de la injerencia militar de Cuba en Granada, la “guerra de las galaxias” que empujó a la URSS a una carrera que determino el colapso y fin del comunismo. A Bush padre, el propiciar una coalición internacional que libero a Kuwait de la ocupación militar por Irak bajo el régimen de Saddam Hussein, traer a USA al dictador Noriega a responder por narcotráfico.
Se omiten los escándalos de faldas de Bill Clinton con la pasante Mónica Lewinsky en el despacho Oval de la Casa Blanca, los fracasos en Sarajevo, el escándalo financiero Whitewater. La crisis de Somalía, la limpieza étnica en los Balcanes sin hacer nada. Las pruebas atómicas de los inveterados enemigos India y Pakistán en mayo de 1998. El derribo de dos avionetas civiles norteamericanas por aviones de guerra cubanos en aguas internacionales, la crisis de los balseros de Guantánamo. El colapso del gigante energético Enron.
A Bush hijo, se le niega el liderazgo asumido tras el ataque terrorista del 9-11 y la eliminación del régimen talibán en Afganistán. La creación de la agencia de Seguridad Nacional y medidas para proteger al país de futuros ataques. El apoyo al comercio, el tratado de libre comercio con Perú. El apoyo al Plan Colombia que debilito a niveles de extinción las narco guerrillas de las FARC. La propuesta de una ley para la reforma de inmigración que no se aprobo por el rechazo de los demócratas.
El resumen demuestra, cómo se recuerdan los presidentes de Estados Unidos; Obama busca su legado a como dé lugar. Se aferra a hechos que marquen su mandato, conoce la importancia del sensacionalismo por encima de lo real.
En dos décadas, se le recordara como el primer presidente negro de Estados Unidos, el Obamacare, el restablecimiento de las relaciones con Cuba, el cierre de Guantánamo. Retiro de las tropas de Afganistán e Irak.
Se obviaran las consecuencias por la retirada de la tropas en Irak y Afganistán, el auge de ISIS y la traición al pueblo sirio – más de 200,000 muertos-, la incapacidad para superar con eficiencia la crisis económica, los escándalos del IRS y Benghazi. La falta de transparencias en la administración, el cambio de desertores de guerra por peligrosos terroristas. La falta de relación con el Congreso y gobernar por decretos. Haber incumplido la promesa de una reforma migratoria. La negación de apoyo a Israel, aliado probado de los Estados Unidos. Se ignoraran los desacertados comentarios e intromisiones en hechos locales, con gran repercusión en las relaciones comunitarias.
Es la forma injusta y tergiversada en que se escribe la historia. Queda escrito para la posterioridad nuestro epitafio.

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