El Papa, Cuba, los cubanos…

Papa Francisco IEn días pasados los gobiernos de Cuba y Estados Unidos acordaron un intercambio de prisioneros y restablecer las relaciones diplomaticas,  conocimos que el Papa Francisco participo activamente para propiciar el dialogo de acercamiento.

Antes de comentar u opinar, es necesario conocer las bases de la religión católica.

Jesús dice: “tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré yo mi iglesia”. Si bien los 12 discípulos estaban presentes, Jesús sólo le dijo estas cosas a San Pedro. Jesús le dijo también a Pedro “Y te daré las llaves del reino de los cielos”, y agrego: “Apacienta mis corderos”. Fueron una clara indicación de que haría a Pedro su primer ministro. Estaba declarando que Pedro sería el primer Papa – el presidente o gobernador de su Iglesia. Iglesia a la que pertenecen todos los bautizados que no hayan realizado un acto formal de apostasía (negación, renuncia o abjuración a la fe).

El clero está organizado de forma jerárquica, pero tiene en cuenta la comunión de los fieles. Cada miembro del clero depende de una autoridad superior, pero la autoridad superior debe ejercer su gobierno teniendo en cuenta la comunidad, a través de consultas, reuniones e intercambio de ideas. El gobierno de la Iglesia católica reside en los obispos que son ayudados por los presbíteros y los diáconos. Ningún obispo, aunque haya sido nombrado cardenal, tiene autoridad sobre otro, sino que cada uno depende directamente del Papa. Los cardenales son elegidos personalmente por el Papa. El Papa es electo por el Colegio de Cardenales, reunido en cónclave.

Los obispos de un país pueden organizarse en una conferencia episcopal o asamblea de Ordinarios, cuyos cargos son electivos entre los obispos de la misma nación.

En su discurso a los prelados de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil, el Papa Benedicto XVI explicó la función de las conferencias episcopales, que no deben ser una realidad paralela al gobierno pastoral de cada obispo ni deben sustituir su ministerio.

El Nuncio Apostólico es un eclesiástico, normalmente Arzobispo, llamado a ayudar al Obispo de Roma, en su tarea de “principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, así de los Obispos como de la multitud de los fieles” (Concilio Vaticano II, Lumen Gentium 23), representándolo con una misión estable ante las iglesias y las Naciones de la tierra.

Como representante del Papa ante las Diócesis, el Nuncio es, ante todo, trámite de comunicación con la Iglesia de Roma “acerca de las condiciones en las que se encuentran las Iglesias particulares” (CIC. can. 364.1). Es, también, llamado a asistir a los Obispos, tanto singularmente, cuanto en el ámbito de las actividades de las Conferencias Episcopales (cf. can 364.1.2.3), no solo en aquello que concierne el ejercicio de su ministerio pastoral, sino también en las relaciones con las autoridades estatales. En vista de la promoción “de la paz, del progreso y de la cooperación entre los pueblos” (can. 364.5), el Nuncio, es llamado a empeñarse a favor del diálogo ecuménico con las demás confesiones cristianas, y de las relaciones con las otras religiones.

El Nuncio Apostólico, hace presente al Papa también ante los Gobiernos, en la función de Representante Diplomático. Su actividad se ubica dentro de los límites y garantías que la Convención de Viena sobre las Relaciones Diplomáticas de 1961. La actividad diplomática, debe siempre llevarse a cabo en constante diálogo con los Obispos (can. 365 2), tiende a “promover y sostener las relaciones entre la Sede Apostólica y la Autoridad del Estado” y afrontar con dicha Autoridad todas las cuestiones que puedan surgir en la relación entre la actividad de la Iglesia en ese territorio y el Estado, promoviendo también, si fuese el caso, la negociación de instrumentos de derecho internacional tendientes a promover la armonía y a resolver los eventuales problemas (cf. can. 365 1).

Conocido lo anterior hay que establecer que son los obispos cubanos quienes tienen la responsabilidad de guiar a sus fieles, las ovejas como proclamo Jesús, de velar por ellas. Atender espiritual y social sus necesidades. Son quienes conocen el rebaño que apacienta, no están ajenos o distantes a sus inquietudes y necesidades.

Por los últimos 56 años Cuba ha estado sometida por una dictadura comunista, atea, que ha negado los mínimos derechos, la libertad religiosa uno de ellos. Los obispos cubanos han asumido posiciones disímiles. En los inicios enfrentaron al régimen que imponía el ateismo, tomaron los riesgos que implicaba. Etapa marcada por fuertes pastorales, cierre de colegios e iglesias, expulsiones de sacerdotes y religiosas, persecución de laicos y feligreses. Templos llenos de fieles en busca de refugio y dar apoyo a los obispos.

En 1961 fueron expulsados 131 sacerdotes en el vapor español “Covadonga”, entre ellos el Obispo Auxiliar de La Habana Mons. Eduardo Boza Masvidal. Otros sacerdotes fueron presionados para abandonar el país y otra gran cantidad de sacerdotes y religiosas abandonó voluntariamente el país, al ser expropiados las escuelas y otros centros asistenciales. Varios seminaristas que realizaban estudios fuera de Cuba no obtuvieron permiso para regresar.

En 1965 miles de cristianos, católicos en mayoría, fueron confinados en campos de concentración y trabajo forzados, la UMAP. Entre otros los hoy Obispos Jaime Lucas Ortega Alamino y Alfredo Petit Vergel.

A finales de los 60 quedaron apenas unos 200 sacerdotes; las comunidades religiosas femeninas pasaron de 158 a 43, las masculinas de 87 a 17. El ateísmo impuesto se manifestó de diversas formas, y afectó a las diferentes iglesias cristianas. La discriminación religiosa, que impedía acceder a determinados puestos profesionales o al estudio de algunas carreras universitarias, unido a la presión social sobre las familias para persuadirles de mantenerse alejados de los templos, continuó acelerando la disminución de los feligreses. A ello se unió un sistema educacional ateo que negaba toda trascendencia espiritual, sentando las bases del ateísmo de Estado, sancionado en la Constitución de 1976.

La jerarquía de la Iglesia Católica experimento un vació que propicio que Monseñor Cesare Zacci (Nuncio Apostólico) y Carlos Manuel de Céspedes García Menocal, dictasen las pautas en una etapa nefasta por “cierta” complicidad con las autoridades. En contraposición, la de los Obispos Manuel Rodríguez Rosas, Evelio Díaz Cia, Enrique Pérez Serante, Pedro Claro Meurice Estíu y Juan Alberto Martín Villaverde.

Un hecho destaca por su notoriedad, el 9 de diciembre de 1980, 13 personas irrumpieron en la Sede de la Nunciatura Apostólica en La Habana solicitando asilo político. Un equipo elite de tropas especiales del Ministerio del Interior asaltó la embajada. Los refugiados fueron apresados y los hermanos García Martín, llevados a la sede de Seguridad de Estado en Villa Marista, son acusados de haber matado a un empleado cubano de la embajada y fusilados. El supuesto muerto, trabajaba en la embajada bajo contrato de la empresa estatal CUBALSE, era agente de la inteligencia cubana. Después de su supuesta muerte, se comprobó que vivía en el reparto Fontanar de la Habana.

A diferencia de Polonia donde, por causa de actos de colaboración con la policía política renunció el arzobispo de Varsovia, en Cuba, la captura y muerte de tres jóvenes indefensos por el régimen comunista, en la embajada de la Santa Sede con privilegio de la extraterritorialidad, nada. No consta que se haya adoptado ninguna medida, siquiera una advertencia, contra el Nuncio Apostólico de la época Giulio Einaudi y/o otros eclesiásticos involucrados en ese deplorable acontecimiento.

¿Peca el Vaticano de olvido ante los crímenes del castro comunismo? ¡No!

El silencio con respecto a los fusilamientos y asesinatos, los largos y viles encarcelamientos de líderes religiosos católicos y de otras denominaciones, no son ajenos a los obispos cubanos y tampoco a los representantes de la Santa Sede en la Habana. En la forma que estos trasladen al Obispo de Roma las realidades, este las conoce.

Los oídos y ojos del Papa en Cuba son los obispos cubanos y el Nuncio Apostólico en la Habana. Los obispos en las consultas, reuniones e intercambio de ideas con los fieles conocen las preocupaciones de la comunidad, sirven de bases para el gobierno del obispo y su proyección en la Conferencia de Obispos.

Es ilógico señalar que los obispos actúan o están motivados por ideas exteriores a los intereses de la comunidad pastoral que dirige. El trabajo del Nuncio Apostólico, como señalamos antes, se alimenta de la misma fuente.

Los cubanos son la fuente, acorde a como emanen sus preocupaciones e intereses, se desarrollan eventos con incidencias directas en sus vidas. No se puede justificar culpando a otros, la acción del Obispo de Roma es consecuente con las preocupaciones e ideas que le llegan por los obispos. Que asuma cada cual la parte que le toca ¡Y punto!

 

 

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