Diálogo entre cubanos

Apreton manosLa pasada semana un conocido expresaba que le habían comunicado que en dos días, el viernes, cerraba la compañía en la que trabajaba como chofer de un camión de distribución, se uniría el lunes siguiente al ejército de los desempleados en Miami.

La noticia había caído una bomba con consecuencias inmediatas, no dormía y había alertado a la esposa que se ajustara el cinto, aun cuando recibían ayudas y estampillas de alimentos por los hijos. 

Buscaba palabras de aliento donde no habían, las cosas están malas y no se ve luz al final del túnel, busque la forma para desviar la conversación, no era agradable y poco le podía aportar.

Abrumado refirió que el cierre del trabajo llegaba justo al regresar de las vacaciones, como remate tras los gastos por el regreso a clases de los pequeños de la familia.

Sin detenerse cambia de tema y dice que fue a Cuba dos veces en agosto, asombrado le pregunto ¿y eso?

Sin inmutarse explica que un primer viaje para llevar sus dos hijos a pasar las vacaciones con los abuelos y el segundo para traerlos de regreso a Miami.

Sin recuperarme lanzo la pregunta de siempre, ¿Cómo esta Cuba?, de inmediato el conocido cuento de la buena pipa, lo malo que estaba aquello, lo que costaba esto y lo otro, que la habían pasado bien… la visita de tres días a Varadero, solo posible por que era extranjero, el auto que alquilo y las visitas a media isla, las carreteras llenas de baches y sin señales de trafico, la gasolina carísima al igual que el seguro del carro.

La descripción trajo a la mente la película de Jean Paúl Belmondo “Las tribulaciones de un chino en China”, ahora asistía a una nueva versión, la de un cubano en Cuba.

Continúo…, no hay comidas y la gente pasa hambre, lo que ganan los cubanos no alcanza para nada, que sin los famosos cuc se mueren de hambre, joder que agonía. 

Sin detenerse sigue…, la vida del cubano “no es fácil”, la suerte son los paladares y que en los restaurantes hay de todo, pero hay que pagarlo en cuc, el visitante o el turista no tienen problema, el problema es de los cubanos, como su familia.

Se repiten interrumpidamente maravillas y penurias, incompatibles pero realidades, no se detiene,  en el hablar rápido entrecortado de los cubanos mas jóvenes comenta que comió colas de langostas hasta por los ojos, baratísimas…, no como aquí que una libra vale 20 dólares, que regalo dinero a los amigos y bebió cerveza Henniker hasta por los ojos, no paraba….., lo mal que estaba aquello y destacando lo bien que la paso.

Lo observaba sin pronunciar palabra, saltaba de un tema a otro, de  los mosquitos a las fugas nocturnas con los amigos, del beber y el placer con jovencitas, las juergas y cuanto pinto a Perico, un viaje estupendo matizado con toques románticos del amor a los seres queridos, la vieja y el viejo, los hermanos y la familia, remitiendo siempre a las penurias.

No podía estar tranquilo y le pregunte de golpe, ¿cuanto gastaste en los viajes o mejor en las vacaciones?, respondió: más de 7000 dólares.

De inmediato le exprese, no critico que se visiten a los familiares, ni que se gaste el dinero que ganas con tu trabajo en lo que de la real gana, cada cual hace con lo suyo lo que considere, pero es difícil escuchar tantas contradicciones y permanecer callado

Le referí que las cifras mas cautelosas establecen que anualmente los visitantes residentes en Miami, como en su caso, gastan en la isla más de 3,000 millones de dólares, dinero que se extrae de la circulación de Miami alimentando la crisis local.

Sin detenerme le exprese que los dólares que supuestamente gasto en el viaje no contribuyeron en nada a los comercios locales, incluso los que su compañía vende mercancias, que unos cierran y todos reducen las compras, menos personal y despidos, un efecto domino que llega hasta él con la perdida del trabajo.

Su rostro cambio y me detuve, de inmediato lanza casi un grito: coño la cag.., es verdad nosotros contribuimos a como esta esto, no lo había pensado, no envió nada más…

Le mire fijamente y le exprese: nadie te dice no ayudes a tu familia, menos que no veas a los viejos y la familia, pero de eso a lo que me cuentas hay un gran tramo, tú sabes. Esa es la parte que no es correcta por que no soluciona problemas y si crea otros.

Termine de chequear la mercancía, permanecía en silencio, le puse la mano en el hombro y le di unas palmaditas en la espalda.

Casi al marcharse le referí algo que conocía por una buen amigo y que era mas de lo mismo, la dirección de una joyería en Hialeah en la calle 49 donde rentan joyas, relojes Rolex, manillas y cadenas de oro a cubanos que viajan a Cuba, ¿? Claro que las alquilan al clasico garrote y todos conocen que son para exhibirlas, ostentaciones que producen rabia y se unen a otras “cosillas” conocidas muy ajenas a las visitas familiares.

¿Inventos? NO, realidad que ensombrece a la comunidad cubana y poco aporta a terminar el sufrimiento de familiares y los cubanos en general. Tema controversial y cruel  realidad, inaceptable y que es obligación denunciar, duela o lo que sea. Que cada cual actué como entienda.

Ojala sirviese este relato, 100% real, a quienes lo lean y se pronuncien al respecto, una invitación a visitantes o  no de la isla esclava, a los cubanos en general para que libremente expresen sus comentarios, necesarios por el bien de todos.

 

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