Doncellas, dragón y comisionados

Voces disidentes de una generación que nació bajo la dictadura comunista de Cuba se están escuchando en el ámbito internacional y captan atención. De pronto, ¡el mundo escucha!

Yoani Sánchez, la incansable bloguera, deshace el mito de la Revolución castrista con un pausado discurso. Berta Soler, la líder de las Damas de Blanco, enfrenta en Madrid a los agentes castristas con un, “¡Cuba si, Castro no!”. Rosa María, la joven hija de Osvaldo Payá, pide justicia para su padre. Son tres damas, tres doncellas escapadas de su prisión que desesperadamente piden auxilio para liberar a su pueblo esclavizado.

Pero mientras ellas ganan terreno en su batalla empuñando como espadas la red electrónica, el gladiolo y el reclamo a la justicia, en las oficinas de la Comisión condal sus miembros consideran un voto que beneficiaría a Odebrecht, el gran conglomerado brasileño que modernizará el Puerto del Mariel con el cual el régimen cubano apuesta por su supervivencia con otra nueva encarnación.

La empresa no solo remodelará el Puerto del Mariel para convertirlo en uno de los mayores puertos navieros en Latinoamérica y el mayor centro de comercio del Caribe, sino que adyacente también construirá la Zona de Desarrollo Especial, una zona libre para facilitar el comercio. Odebrecht, cuyos proyectos en Cuba son financiados por el gobierno brasileño, también acaba de firmar un acuerdo para revivir en los próximos diez años la industria azucarera cubana.

Esta multinacional cuenta con una subsidiaria en los Estados Unidos, Odebrecht USA, la cual en el pasado ha percibido más de $4.8 billones de los contribuyentes del Condado en contratos otorgados por la Comisión. El Adrienne Arsht Center, la remodelación del aeropuerto y de los muelles en el Puerto de Miami, y la construcción del estadio de FIU son algunas muestras de la eterna presencia de Odebrecht en Miami.

Pero lo que está en el tablero ahora y los comisionados decidirán en un corto tiempo con su voto, es la concesión a Odebrecht USA de un jugoso contrato para construir Airport City, un enorme complejo turístico en el aeropuerto de Miami a un costo de $512 millones de dólares, lo cual ellos mismos financiarán y por el cual el Condado percibirá durante 50 años un por ciento de las ganancias más la renta de los 33 acres de tierra donde será construido.

Odebrech ha pasado a ser una mala palabra en el léxico de la mayoría de los exiliados cubanos porque su mención evoca abusos, muertes, encarcelaciones, golpizas, hambre, intolerancia y un pueblo subyugado a una dictadura por más de cincuenta años. Por todo esto, para los comisionados cubanoamericanos quienes son la mayoría en la Comisión, este voto debe ser un rotundo “NO.”

Pero también debe serlo para los comisionados norteamericanos, ya que en noviembre de este pasado año, 62% del electorado votó en contra de otorgar contratos a empresas que hacen negocios con países en la lista de naciones terroristas. Cuba, desde 1982, es uno de ellos.

Los comisionados no deben abandonar a Yoani, Berta y Rosa María, las valientes doncellas que regresarán a Cuba con gran riesgo de sus vidas a enfrentar abusos. Su coraje merece recompensa. ¡Rechacen al dragón que da aliento y vida a sus opresores!

¡Digan NO a Odebrecht!

 

 

Por Anólan Ponce – Directora, MAR por Cuba/US-Cuba Democracy PAC

Diario Las Americas – Publicado el 04-17-2013
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