Mons. Emilio Aranguren Echeverría responde

Reciente publicamos en relación a la “ocupación y desalojos” en dos iglesias católicas en Cuba: la Catedral de Holguín y la iglesia de la Caridad en la Habana.

La democracia sustenta como principio fundamental el derecho de todos a expresar sus opiniones en total libertad, derecho que reconocemos y practicamos, derecho por el cual mas una decena de miles de compatriotas han muerto en su defensa y cientos de miles han sido privados de su libertad.

Nos ha llegado y publicamos, la versión de Mons. Emilio Aranguren Obispo de Holguín, y los mensajes adjuntos que implícitamente autorizan su divulgación.  

From: r…..@bellsouth.net
CC: …..t@bellsouth.net
To: ……..mail.mud.yahoo.com
Subject: Fw: Fwd: Desde Holguín
Date: Sun, 18 Mar 2012 18:27:41 -0400

 Subject: Fwd: Desde Holguín

 Esto paso en una iglesia en Holguín…no dejes de leerlo.

Todo lo que se diga contra nuestra Iglesia, debe ser analizado a la luz de la mejor información que tengamos, recuerden la misión de la Iglesia es trasmitir el mensaje de Nuestro Señor al prójimo y amarlo como Dios nos ama.

Primero analicemos si somos católicos o no. Segundo analicemos si yo creo en un Dios que me ama solo a mi o en un Dios que ama todo ser creado; tengo yo el control del amor de Dios?. Tercero podemos nosotros los exilados exigirle a la Iglesia Católica un patrón de conducta desde aquí?; Cuarto: cual fue mi entrega a la Iglesia y a su Misión en los momentos duros y difíciles que pasó y aun sigue pasando?; Quinto, no luce raro que todas las instituciones religiosas están buscando su espacio sin comprometer sus principios y ninguna es criticada tan fuerte como la Iglesia católica y algunas de ellas no han pasado por el camino de persecución de nuestra Iglesia. Algo que ha mi sorprende es no darnos cuenta que somos manipulados por el Régimen de Cuba y nosotros mismos nos destruimos por nuestra inmadurez. Respeten su Iglesia y si desean regresen y vivan allá por un tiempo y entonces podrán juzgar correctamente. LA IGLESIA CATÓLICA ES LA ÚNICA INSTITUCIÓN QUE CAMINA JUNTO Y SUFRIENTE AL PUEBLO DE CUBA Y ES LA ÚNICA QUE LE DA AMOR Y ESPERANZA A NUESTRO PUEBLO.

Inicio del mensaje reenviado:

De: Monseñor Emilio Aranguren <…..obiholguin.co.cu>
Fecha: March 15, 2012 11:01:49 PM EDT
Para: “P. Santiago Matheu Tirse” <…..@aol.com>
Asunto: Desde Holguín

NB/ El laico que me acompañó y cerró la puerta fue Eugenio Gómez Arias. El sacerdote: un colombiano visitante.

 Sr. 

Le agradezco me haya enviado el texto del artículo que habla sobre mi supuesto comportamiento en la Catedral de Holguín en la tarde del pasado martes 13 de marzo.

Me resulta totalmente tergiversado e, incluso, manipulado.

 Eran las 5.00 pm y me llamó por teléfono la señora que mantiene el templo abierto (Catedral). Me dijo que había entrado un grupo de hombres y mujeres y se habían sentado en los tres últimos bancos de la iglesia y que a ella no le gustaba las caras de algunos de ellos y el cuchicheo que se traían con los celulares. Esa mañana -a punto de mediodía- me había llamado el párroco de Tunas para decirme que un grupo de 20 personas habían hecho algo parecido y que, al llegar al mediodía, le dijeron que no iban a salir, pero parece que él tuvo algunas palabras que los convencieron y se fueron diciendo que volverían a las 4.00 pm, cuando volvieran a abrir.

Fui para la Catedral con otro sacerdote (el párroco estaba en una comunidad de la periferia de la ciudad) y un laico (empleado del Obispado) y que es miembro de esa comunidad. Cuando entré, oí que uno dijo: “Ya llegó” (parece que la señora que limpia había dicho algo de que me había llamado porque ella tenía que cerrar a las 5.30 pm). Me puse de frente a ellos (entre los bancos) y les pregunté que por qué no querían salir cuando ya era hora de cerrar el templo. Me contestaron que habían entrado para rezar por la libertad de Cuba. Ahí hubo unas palabras porque el joven que estaba en el primer banco frente a mí, sacó el celular y le dije que lo guardara porque en el templo no se utilizan los celulares, ni para hablar ni para tirar fotos… en ese intercambio de palabras, él me dijo que yo no era pastor, entonces le subí la voz y con un gesto indicativo le expresé que estaba ofendiendo a mi persona y que eso si era motivo para una acusación (los demás lo mandaron a callar).

En mis palabras les dije que estaban utilizando el templo con otra finalidad que no era propiamente religiosa, y que era bueno que lo entendiesen. Recuerdo que hice una comparación con un cine que, al acabar la película, los acomodadores lo revisan y cierran las puertas. Las personas se van, no porque las echan, sino porque se terminó la función. Y eso era lo que estaba pasando. También les dije que la señora tenía derecho a irse a su casa ya que había cumplido con su horario, pero por ellos no lo hacía. Ahí les dije que el templo no se iba a cerrar y que permanecería abierto porque yo permanecería en él (como lo hice) hasta que concluyera la Misa de 8.00 pm y que, después, sin llamar a la PNR vería con los miembros de la comunidad cómo cerraríamos el templo.

Fue, entonces, que un joven se identificó como (graduado) universitario, aludió a que de niño o adolescente había venido al templo y que, después de cerrar las puertas, ellos se quedaban en los grupos. Le dije que sí, pero que eso formaba parte del programa de catequesis, ensayos de coro, etc. Durante estos intercambios hubo algunos que hablaban de Jehová, sacaban los celulares y yo les pedía que no los utilizasen, etc. Esta persona, al presentarse, se identificó como opositor.

 A las 7.10 pm entró el sacristán, preparó el altar de la Virgen de la Caridad (capilla lateral) para la Misa. A las 7.30 pm les invité a que se acercaran para rezar el Rosario (el grupo que, inicialmente, era de 17, mermó a 8 o 9, es decir, la mitad más o menos). No se acercaron. Yo dirigí el Rosario. Al terminar y, ya para empezar la Misa, se me acercó una mujer que se identificó como opositora (un grupo de mujeres campesinas en contra del uso de la doble moneda) y, a la vez, dijo que no participaba de ese tipo de acción, y que quería hablar con ellos. Le dije que yo era quien decidía eso, pero que lo hiciera en voz baja, ya que iba a empezar la celebración.

En el mismo momento de la consagración escuché que cerraban la puerta (no podía verlo por el ángulo del altar lateral). Poquito después, el laico, desde lejos, me hizo una señal de que se habían ido.

Por lo tanto, lo expresado por los que informaron no corresponde con la verdad. Tristemente lo que no puedo es darme cuenta cómo se incita este tipo de comportamiento. Recuerdo que Mons. Adolfo (Arzobispo de Camagüey, ya fallecido) decía: “Un punto es un punto. Dos puntos son dos puntos. Pero, tres puntos ya es una línea”. Esto lo aplico por el hecho de que una misma acción se repite en varias partes a la vez, por eso responde a una orientación que no sé dónde se origina ya que, en fin de cuentas, la Iglesia queda mal parada y, siempre, quienes realizan la acción resultan víctimas.

 Atentamente,

 + Emilio Aranguren Echeverría

Obispo de Holguín

Nota: Se publican como los recibimos. Se omiten detalles de correos electrónicos en respeto a la privacidad de los participantes en el intercambio de los mismos. 

Desconocemos si el artículo que se envió al Mons. Emilio Aranguren fue el publicado en nuestra página u otro, su respuesta es valida y la tomamos publicándola de inmediato

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