El sembrador salió a sembrar…

Se reciben imágenes de la peregrinación de la Virgen de la Caridad del Cobre a lo largo y ancho de la isla, las esperanzas de un resurgimiento de la Fe en los cubanos superan las expectativas, algo que solo Dios conoce, interpretar sus escrituras rectas en trazos torcidos es algo dificil.

En su peregrinar en la tierra hace más de dos milenios Jesús hablo a sus discípulos por medio de parábolas, una de ellas es aplicable con lo que hoy acontece en Cuba, cuando profetizo:

“He aquí, el sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno El que tiene oídos para oír, oiga

En noviembre de 1959 la Virgen morena viajo desde el Cobre en Oriente a la Habana, para la celebración del Congreso Católico Cubano, grupos de jóvenes recorrieron la distancia en un maratón de relevos portando una antorcha con la llama de la Fe, se realizo una misa en la plaza Cívica de la Habana el día 28 de noviembre con mas de medio millón de asistentes, marcando un antes y un después, la clausura del Congreso Católico se realizo en el estadio capitalino del Cerro el 29 de noviembre con las asistencia de mas de 40,000 participantes en el evento.

Las palabras de Monseñor Alberto Martín Villaverde, obispo de Matanzas, en la clausura  fueron vibrantes, fustigando la falta de Fe y el ateismo, los asistentes corearon gritos de Cuba Si, comunismo No, que estremecieron los cimientos del estadio y definían la inquebrantable Fe católica de los asistentes en nombre de millones de cubanos.

Corrían tiempos en que las iglesias católicas se llenaban de fieles fervorosos, celebración de misas con asistencias que las abarrotaban y obligaba a cientos a permanecer en las áreas exteriores, las imágenes de la virgen de la Caridad del Cobre y el Sagrado Corazón destacaban con su presencia en los hogares, cientos de miles de cubanos se consagraban a Maria y con orgullo llevaban en sus cuellos escapularios.

Los que tenemos edad y presenciamos todo aquello, también conocimos lo que aconteció a posterior, el régimen arremetió en contra toda expresión o manifestación religiosa, en particular, contra la iglesia católica cubana, se hicieron presentes las vejaciones y atropellos a religiosos, la intervención de las escuelas y el cierre de seminarios, numerosos religiosos fueron acusados de contrarrevolucionarios y condenados a prisión,  fueron expulsados del país cientos de sacerdotes y religiosas abordo del vapor Covadonga.

Los feligreses fueron acosados, se arremetió con brutalidad contra los laicos comprometidos, fueron presos cientos de sacerdotes, seminaristas, laicos y creyentes, otros miles fueron llevados  a campos de concentración y trabajo forzados juntos a otros de diferentes denominaciones religiosas. Cientos de líderes católicos murieron fusilados gritando Viva Cristo Rey y miles condenados a prisión.

El clero y religiosas se redujeron a niveles mínimos, las pocas iglesias que permanecieron abiertas se vieron vacías cuando los “fieles” dejaron de asistir, el número de bautizos, primeras comuniones, confirmaciones y bodas, se redujeron drásticamente a niveles inexistentes.

Los crucifijos e imágenes desaparecieron de las viviendas, al igual que los escapularios de los cuellos, los asistentes a misas se redujeron a unos pocos “viejos” y un mínimo de jóvenes laicos, que continuaron bajo fuertes presiones y  discriminados, con mínimas posibilidades para estudiar o trabajar.

Después de 52 años el régimen ha aflojado la presión sobre la iglesia católica mostrándo un rostro más amable, el clero existente esta moldeado a los nuevos tiempos, cualquier manifestación contraria a los intereses que buscan un entendimiento con el régimen es coartada y silenciada.

Las voces de sacerdotes y laicos discrepantes, en su mayoría  participantes en primera línea de las etapas de crisis entre iglesia y estado, han sido reemplazados por nuevas generaciones mas abiertos a la conciliación.

Publicaciones como Vitral, pionera en la labor cívico católica han cambiado su tono y sus fundadores echados al lado.  

Se apuesta por un lenguaje moderado que permita obtener un mínimo de espacios, los mensajes que envían las autoridades católicas al Vaticano inequívocamente son portadoras de avances en las relaciones con el estado y el resurgir de la Fe entre los cubanos.

Parte de lo anterior son las imágenes que llegan del peregrinaje de la Virgen de la Caridad del Cobre que exponen a miles de cubanos aclamándola a su paso, misas que se celebran en estadios de béisbol con asistencias que llenan las gradas, son imágenes que contagian y que son interpretadas como un nuevo amanecer donde la devoción a la Virgen es evidencia del resurgir del catolicismo en Cuba, lo que puede ser o no cierto.

La historia demostró que las semillas de Fe que germinaron en noviembre de 1959 en los corazones de los cubanos estaban sembradas sobre pedregales, en poca tierra y carecían de raíz, solo Dios conoce si el brote de las semillas de hoy se producen por que “parte cayó en buena tierra, y dio fruto…,  El que tiene oídos para oír, oiga”

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