Silvio Rodríguez un perfil de maldad

Entender o comprender la naturaleza de un comunista es difícil, sus  comportamientos solo permiten establecer que son seres despreciables con la capacidad al cambio según les convenga a sus intereses, siempre cultivados en el estiércol y la deshonestidad.

Recientemente el cantautor cubano Silvio Rodríguez se pronunció en contra la pena de muerte a propósito de la ejecución en Estados Unidos de Troy Davis, de inmediato viene a la mente su silencio que por 52 años ha mantenido ante las ejecuciones arbitrarias en la Cuba que el defiende.

Ejecuciones realizadas sin contar los acusados con procesos con un mínimo de imparcialidad y apego a las normas internacionalmente reconocidas.

En referencia al fusilamiento de tres jóvenes en Cuba en 2003 que secuestraron una embarcación para emigrar, el trovador publica en un sitio oficial que “fue francamente impopular”, a continuación y como posible digestivo a su expresión se publica unos versos supuestamente escritos el día en que leyó la noticia en la prensa local y que concluyen con la frase: “¡Viva mi noble bandera, muera la pena de muerte!”.
Este enano mental no se detiene y cuestiona la justicia en los Estados Unidos cuando jamás en su puñetera vida ha tenido la testosterona para cuestionar y menos aun criticar la imperante en Cuba bajo el régimen de su amadísimo Fidel Castro.

El cinismo llega al límite en su cuestionamiento al expresar un análisis en la supuesta inocencia de Troy Davis, quien al menos y por mas de 20 años pudo intentar probar su inocencia ante diferentes cortes judiciales, algo que jamás han tenido los ejecutados en Cuba condenados en juicios sumarios con sentencias pre establecidas y sin posibilidad alguna de demostrar sus inocencias.

No se detiene y continúa: “Imagino un mazo del tamaño del estado de Georgia cayendo inexorablemente sobre un hombre”, en cambio calla y apoya que el mazo de la Cuba prisionera del comunismo cayera encima de decenas de miles de fusilados arbitrariamente, como los tres jóvenes fusilados en el 2003.  

Estas ejecuciones tuvieron su apoyo publico al firmar una carta al efecto, el miserable en su conocida dualidad escribe: “medios anticastristas trataron de hacer quedar a los firmantes como co -autores de aquella medida que fue francamente impopular y que las críticas eran parte de una campaña para agredir a la isla”. Seguidamente expresa: “Si me hubiera pasado por la mente que aquella carta podría manipularse para hacerla ver como cómplice de los fusilamientos, jamás la hubiera firmado. Y estoy seguro de que la totalidad de los firmantes siente lo que yo”.

Silvio Rodríguez constituye el escaparate de quienes apoyan al castro comunismo, no merece calificativos y respeto, no es hombre y menos un autor con sensibilidad.

El régimen solo cuenta con el apoyo de quienes comparten un perfil similar al de Silvio Rodríguez, no hay necesidad de hacer conclusiones, estas quedan a los lectores para que en total independencia saquen las propias.

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